Seis enseñanzas de Ted para la vida diaria

04-05-2018
Perfectas para todo tipo de ocasión.

Luna Vienna | Los amigos debe decirnos las cosas como son, la pura verdad, a veces dura o directa pero siempre muy necesaria de oír. Y si hay alguien en quien siempre confiaremos que nos ayudará a crecer gracias a esa forma concreta de enfrentarnos, esos son los amigos.

Pero, por si las dudas, también siempre tendremos a Ted, ese oso con mucha actitud, un vocabulario cuestionable pero también las mejores frases del mundo.

Veamos algunos ejemplos:

“Tengo tanta energía que mejor comenzamos a hacer tonterías”

Se trata de una verdad indudable, un escenario más común de lo que queremos admitir y, ante todo, el motor de vida que nos impulsa a vivir, porque sí, a veces hay que arriesgarse y cometer errores. Y si hay energía acumulada, hay que sacarla de alguna forma u otra ¿no? No es que queramos hacer a propósito tonterías, es que luego salen tan natural. Además se aprende más cuando uno se equivoca.

“Estábamos viendo Jack and Jill. Adam Sandler hace de un hombre y de su hermana y es horrible”

Perfecta para todo tipo de ocasión. Para romper el hielo, para sonar profundo e inteligente en una plática sobre cine, para hacernos pasar por alguien actual, crítico y con gran capacidad de análisis, en especial cuando se trata de impresionar a un extraño. Uno puede decir la frase de verdad en cualquier momento y en cualquier ocasión y no queda mal. No sólo estar diciendo una gran verdad, es que comprobado, además, abre al debate.

“¿Pones el despertador a las 11? Mañana tengo mucho que hacer”

Nunca nos sentimos más identificados con este oso que cuando dijo esta gran verdad. No todos querrán admitirlo, pero no deja de ser un clásico, es especial durante el fin de semana, en el que no fuerza humana que nos haga levantarnos por lo menos después de las 10 de la mañana. Además, la mayoría de la gente es más productiva durante la noche que en el día, así que si hay muchas cosas pendientes que hacer, comenzar poco antes de que el reloj marque las doce es la opción. Admitámoslo.

“¿Podrías sólo mandarme el resto de la historia por correo electrónico?”

Si ya lo estamos pensando, ¿por qué no decirlo? Es un poco sarcástico pero da en el clavo perfecto para cuando la situación lo requiere. Otra cosa, a veces lo amerita, clásico que hay quien quiere contarnos toda su vida en dos minutos, lo que es imposible. Pero también puede ser útil para la gente que no entiende bien las indirectas. Es decir, a veces uno tiene prisa y no está como para tomarse toda la calma posible, como si de verdad el otro pensara que estamos en modo ‘Síguele, sólo me falta el cafecito’.

“Pero si hay una cosa de la que se puede estar seguro es que nada es más fuerte que el deseo de un niño. Excepto un helicóptero Apache. Un helicóptero Apache tiene metralletas y misiles. Es un armamento completo increíblemente impresionante. Una absoluta máquina mortal”

Hay cosas en la vida que hay dimensionar y hay cosas que hay que decir, verdades que no se pueden ocultar y realidades que mejor vale la pena tomárselas con tranquilidad. Con esta frase se abraca todo lo anterior y lo cierto es que además se puede adaptar para muchas otras ocasiones cambiando el ‘deseo de un niño’ por alguna otra cosa. La exageración a veces hace que las cosas queden más claras.

“Parezco idiota.
– Estás muy elegante.
– Parezco contable de suavizante.
– No estás tan mal.
– Algo que se le regala a un niño cuando muere la abuela”

De esas veces que uno quiere ponerse elegante y termina pareciendo un payaso, o de esas veces que uno se siente fuera de lugar y no sabe por qué. Para cualquiera de esos escenarios, estas respuestas de Ted son lo máximo. Y por qué no, pueden aplicar para cuando se quieran describir objetos extraños o hasta situaciones que parecen no tener sentido, porque a veces la gente se disfraza, no literal, para aparentar ser alguien que no es, y no siempre tenemos el valor de decirles que están cometiendo un error.

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