Según estudio la simpatía de los perros ya está impresa en sus genes

21-02-2018
Según un reciente estudio científico liderado por Bridgett M. von Holdt, del Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Princeton, esto es completamente cierto.

La investigación arrojó luces sobre las razones que explicarían la conocida y adorable amabilidad de los perros, que los sitúa como una de las mascotas más fieles y populares en el mundo, y los aleja de manera radical de su poco amigable antecesor —el lobo—, una divergencia conductual poco explorada hasta la fecha.

Según los científicos, la pronunciada sociabilidad de los perros se debe a una mutación genética similar a la que caracteriza al síndrome de Williams-Beuren (WBS), un trastorno genético humano poco común —se presenta, de acuerdo con los cálculos, en uno de cada 20 mil nacimientos— que tiene como uno de sus síntomas la hipersociabilidad.

“Encontramos que la hipersociabilidad, una característica central de la WBS, es también un elemento fundamental de la domesticación que distingue a los perros de los lobos.

Proporcionamos evidencia de que las variantes estructurales en GTF2I y GTF2IRD1, genes previamente implicados en el fenotipo de comportamiento de pacientes con este síndrome, también están presentes en los perros y contribuyen a su sociabilidad extrema.

Este hallazgo sugiere que hay rasgos comunes en la arquitectura genética del WBS y la domesticidad canina, y que la selección direccional (un tipo de selección natural) puede haber dirigido a un conjunto único de genes de comportamiento de gran efecto fenotípico, permitiendo una rápida divergencia conductual entre perros y lobos y facilitando su coexistencia con humanos”, indican los científicos, en el artículo publicado en julio de este año en Science Advances.

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