¿Qué dice la ciencia de las personas que creen ver fantasmas?

14-07-2017
La ciencia no ha encontrado evidencia alguna de lo que comúnmente se denomina como “fantasmas”, esos sujetos tan bien reflejados en el séptimo arte. Sin embargo, eso no significa que la gente esté loca. De hecho, hay una serie de explicaciones lógicas para ello. Y la ciencia lo aclara muy bien.

Los chicos de Vox han publicado un vídeo donde explican a qué se debe esos “fantasmas” que la gente dice ver. No es un tema baladí. Sólo en Estados Unidos y según algunas encuestas, el 45% de los estadounidenses dicen creer en ellos. Más sorprendente aún, en la misma encuesta el 28% dijeron que había visto un fantasma en algún momento.

Si nunca te ha ocurrido, estarás como yo, ¿cómo demonios se puede explicar semejante encuentro? ¿Existen datos que puedan dar validez al encuentro con un espectro o como quiera que haya sido?

Como explica en el vídeo el señor Joe Nickell, investigador principal del Comité de Investigación de Escépticos y escritor de varios libros sobre el tema, no se trata de tirar abajo a todo aquel que diga que ve fantasmas, se trata de encontrar un razonamiento lógico que explique por qué algunas personas dicen que ven fantasmas.

Nickell afirma que en sus más de 50 años investigando casos “paranormales”, jamás encontró una sola prueba o evidencia que probara la existencia de fantasmas. Por tanto y partiendo de la base de que no existen estudios científicos ni razonamientos empíricos que alimenten esta creencia, ¿qué razones existen para ello?

Nickell apunta tres razones, y todas son científicamente explicables.

Infrasonidos

Lo contábamos hace mucho tiempo. Infrasonidos es la onda acústica u onda sonora cuya frecuencia está por debajo del espectro audible del oído humano, es decir, aproximadamente 20 Hz (aunque siempre por debajo de esta cifra). Por tanto y en teoría, estamos ante lo que supuestamente no podemos oír.

Lo que ocurre lo explicó en 1998 Vic Tandy, un ingeniero británico. Hay niveles en nuestro cerebro, rangos fuera de lo que entendemos como “audible”, que percibimos igualmente y nos generan estados o emociones. De esta forma, existen ciertas clases de ruidos a niveles muy profundos, sonidos que habitualmente son utilizados por los compositores de cine para saltarse las reglas lógicas en nuestro cerebro, como si fuera una pieza que va directa a las emociones (más primarias).

Aunque no podemos escuchar estos ruidos de primera mano, nuestros cuerpos los perciben de otras maneras. Los infrasonidos pueden causar escalofríos, sentimientos de malestar y depresión, e incluso alucinaciones.

Parálisis del sueño

Dicen que un 8% de la gente en el planeta experimenta al menos una vez la parálisis del sueño. Se trata de una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el período de transición entre el estado de sueño y el de vigilia. Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse, y suele acompañarse de una sensación de gran angustia.

Su duración suele ser corta, generalmente entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, con capacidad auditiva y táctil, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad.

Según los expertos, una persona puede experimentar alucinaciones visuales y auditivas temibles. El cuerpo es incapaz de moverse durante un episodio de parálisis del sueño, por lo que la experiencia es aún más surrealista y aterradora.

De hecho, los neurobiólogos han encontrado pruebas que sugieren que la parálisis experimentada durante la parálisis del sueño podría ser causada cuando los cambios entre etapas REM no ocurren como deberían, como resultado, el cerebro está despierto y el cuerpo permanece dormido.

El dolor

Así es, el dolor o el trauma a la pérdida de alguien a quien amabas puede ser tan grande que nos lleva a tener alucinaciones. El psicólogo Oliver Sacks habla de ello en su famoso libro The Man Mistook his wife for a Hat. Sin embargo, Sacks viene a decir que esas alucinaciones no son doloras ni terroríficas, más bien necesarias y confortables para el ser humano. El dolor necesita en ocasiones de un duelo muy particular, un proceso para dejar partir a alguien y aceptar la muerte.

Por último y como explica Nickell, las personas puede creer en fantasmas simplemente porque significaría que no fallecemos (o al menos, no del todo), y ese sentimiento puede ser más poderoso que cualquier realidad.

gizmodo / MF

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