OPINIÓN | Nobel de la Paz a Juan Manuel Santos: premio a un fracaso

07-10-2016
"Un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa y a todas las partes que han contribuido"

santos

Pablo Gabilondo | La semana comenzó mal para el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, después de que sus compatriotas rechazaran en un referéndum el acuerdo que había alcanzado con las FARC. Cinco días después, el dirigente ha vuelto a ocupar las portadas internacionales, pero en esta ocasión por una buena noticia: ha sido galardonado con el premio Nobel de la Paz por su “fortaleza” a la hora de afrontar la “tarea” de poner fin al conflicto.

Aunque la transcendencia de ambos hechos no sea comparable, supone un error considerar que el premio no afecta más que a su persona: a diferencia de otros galardones, el Nobel de la Paz es un símbolo con gran repercusión política y, según ha señalado el propio Comité Noruego, es “un homenaje” al pueblo colombiano que “no ha perdido la esperanza“. Se trata, por tanto, de una palmada en la espalda a todos aquellos que han defendido el acuerdo frente a los que, liderados por el expresidente Álvaro Uribe, se han opuesto al mismo.

De hecho, cabe ir un paso más allá y destacar que, frente a otras ocasiones en las que el Nobel de la Paz se ha entregado a un grupo de personas, en esta ocasión el Comité ha querido que solo aparezca un nombre y apellido en los titulares: el del presidente de Colombia. De esta manera, dan un fuerte empujón al dirigente en un momento en el que que sus negociaciones se están poniendo en entredicho.

l Nobel de la Paz 2016 es un premio al fracaso que busca revitalizar al bando perdedor en Colombia: aquellos que, con el 49,7% de los votos, vieron cómo la balanza se decantaba a favor del ‘no’ en el referéndum. El resultado supuso un duro golpe para Juan Manuel Santos, y es que a menos de dos años para que termine su mandato y aquejado ya por bajos índices de popularidad, no le queda más remedio que incluir en el proceso de paz al sector crítico de la población. En este sentido, el Nobel de la Paz podría ayudarle a que cambien de opinión, o simplemente quedar en un aplauso de 24 horas en el ámbito internacional.

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