Mejor viajar solo que mal acompañado: seis destinos para vivir una experiencia única

20-07-2017
Llevas tiempo dándole vueltas a la cabeza: un viaje por y para ti. Sin preocupaciones, dejándote llevar y conociendo nueva gente y nuevas culturas

María Chacón | Viajar solo es una de esas experiencias que hay que vivir al menos una vez en la vida. Olvídate de los miedos, sal de la rutina y aprovecha la libertad de hacer lo que quieras, cuando quieras y como quieras. Pero eso no es todo. Emprender un viaje en solitario hará que te des cuenta de lo capaz que eres de valerte por ti mismo, te pondrá en contacto con realidades muy diferentes a la tuya y, por encima de todo, te descubrirá la persona que vive en ti. Porque encontrarse a uno mismo es sinónimo de encontrar la felicidad, y ese debería ser el objetivo de todo ser humano: la felicidad. ¿A que suena bien? Pues aquí tienes seis destinos de lo más sugerentes para animarte a dar el último paso:

Escocia para los ‘beginners’

Si eres un ‘beginner’ en esto de viajar solo, el país del monstruo del Lago Ness es el destino perfecto para lanzarse a la aventura. Edimburgo es una de esas ciudades en las que no hay tiempo para aburrirse. Te faltarán horas para culturizarte en sus museos, relajarte en sus parques o visitar sus castillos. ¿Sabías que el Festival de Edimburgo dura todo el verano y es el evento cultural más grande del mundo?

Pero dejando a un lado la parte cultureta y para darle un toque diferente, viajar a Escocia supone ponerse al volante para recorrer el país y sorprenderse con las impresionantes Highlands o deleitar tu retina con los paisajes más pintorescos y salvajes del país. Y si lo que buscas es dormir como un auténtico ‘highlander’, nada mejor que pasar la noche en una ‘blackhouse’, rodeado por muros de piedra y cubierto por un techo de paja: el entorno perfecto para reencontrarte contigo mismo y regalarte unos recuerdos que te dejarán huella.

Cuba, para los revolucionarios y fiesteros

Viajar solo no es sinónimo de estar solo, así que, si eres de los que buscan conocer gente y sumergirte de lleno en una cultura diferente, Cuba es tu destino. La Habana es una ciudad llena de vida donde podrás sentir la auténtica música afrocubana, disfrutar de un buen espectáculo de jazz o dejarte llevar al ritmo del son latino en cualquier esquina.

Pero si por algo destaca el país del ron, es por su gente. Los cubanos tienen ese don de hacerte sentir bien y transmitirte su alegría. ¿Qué mejor cuando se viaja solo que saber que estarás como en casa? Déjate llevar por la espontaneidad de los lugareños y anímate a disfrutar de una buena comida en las ‘paladares’, auténticas casas cubanas donde podrás degustar la gastronomía más tradicional del país.

Como buen país caribeño, Cuba también tiene playas paradisíacas, de esas de arena blanca y aguas cristalinas, en las que podrás buscar tu momento de desconexión. Elige uno de los numerosos cayos, muchos de ellos con playas aún vírgenes, y siéntete el único habitante en la Tierra mientras disfrutas de tus vacaciones en Cuba.

Tailandia, para los mochileros

Unas vacaciones en Tailandia son la opción perfecta para aquellos que buscan aventura, moverse de lado a lado y, por qué no decirlo, para los que tienen un presupuesto más ajustado. Cuando llegues a Bangkok, descubrirás una ciudad con un sinfín de propuestas perfectas para comenzar la aventura: templos llenos de historia, una frenética vida nocturna e infinidad de mercados flotantes en los que llenar la mochila a unos precios más que asequibles.

Pero Tailandia es un país perfecto para recorrer a tu aire. El transporte funciona realmente bien y es muy sencillo desplazarse en trenes y autobuses, por lo que, desde Pangea, recomiendan recorrer tanto el norte del país, la zona más verde y con templos impresionantes, como el sur, lleno de playas e islas dignas de postal.

Los tailandeses son muy amables y están acostumbrados a convivir con los turistas, por lo que viajando solo a Tailandia podrás establecer relaciones personales de calidad y conocer su cultura de primera mano. Volverás a casa con recuerdos increíbles, amigos para toda la vida y, sobre todo, con ganas de repetir una experiencia inolvidable.

Perú, para los ‘gourmets’

Si te apetece vivir la experiencia de viajar solo pero te gustaría conocer gente con tus mismas inquietudes, el país de los incas es el destino perfecto para ti. Si decides hacer un viaje a Perú, descubrirás que hay mucha gente como tú con la que, además de intercambiar ideas nuevas, crearás un vínculo especial.

Una de las ventajas de emprender tu andadura en solitario en Perú es el idioma. Poder comunicarte de forma totalmente fluida te permitirá establecer relaciones mucho más profundas con los locales y, por lo tanto, crecerás aún más como persona. Si por algo destacan los peruanos es por su generosidad y ganas de ayudar, así que solo tendrás que confiar, dejarte llevar y prepararte para conocerte a ti mismo.

Pero no podemos hablar de Perú sin mencionar su gastronomía. Conocida como una de las más diversas del mundo, la comida peruana está hecha para todos los paladares. Desde el archiconocido ceviche hasta los anticuchos, para los más carnívoros. Solo necesitarás un poco de pisco para sentirte como un auténtico peruano.

Como broche final y como no podía ser menos, sube al Machu Picchu y siente la satisfacción de haberlo conseguido. Porque sí, estarás tú solo frente a una de las siete maravillas del mundo.

Nepal y Tíbet, para los místicos

Uno de los motivos que nos llevan a tomar la decisión de viajar solos es el poder vivir una experiencia para recordar de por vida. Así que, si te gustan las emociones fuertes pero buscas encontrar la paz, un circuito por Nepal y Tíbet combinará tu parte más emocional con la inmersión en la naturaleza más imponente.

Recorrer países como Nepal o Tíbet a tu aire te permitirá descubrir la cuna del budismo, viajar en el ‘tren de las nubes’ y caminar bajo el techo del mundo. Podrás dedicar todo el tiempo que necesites, sin prisas, sin horarios, y tendrás la oportunidad de sacar tu lado más espiritual en los templos budistas que encontrarás a lo largo de tu recorrido.

Y, dejando a un lado el misticismo para sacar la parte más aventurera, ¿te imaginas la sensación de libertad que puedes llegar a sentir al alcanzar la base de la montaña más alta del mundo? Pasar una noche en el campamento base del Everest te permitirá reflexionar sobre todo lo vivido en tu viaje: pueblos anclados en sus tradiciones, el sonido de los cánticos en los monasterios y la inmensidad de la naturaleza. Pero, por encima de todo, te permitirá descubrir un nuevo tú lleno de sensaciones increíbles.

Australia, para los hípsters

Si ya eres un experto en lanzarse a la aventura de viajar solo, ¿qué mejor que animarse a cruzar el charco y aterrizar en la otra parte del mundo? Una vez allí, Pangea recomienda alquilar un coche o una autocaravana y empezar a descubrir un país muy distinto a la mayoría.

Estar tan lejos de casa pero sentirse tan cerca es una sensación que solo podrás vivir en Australia. ¿Por qué? Pues porque el carácter amigable y abierto de su gente, acompañado de un clima excepcional, hará que te contagies de su estilo de vida y quieras pasar todo el tiempo en la calle. Los australianos no tardarán en entablar conversaciones contigo e incluso invitarte a una de sus barbacoas.

En tu viaje a Australia podrás disfrutar de paisajes naturales vírgenes, de una fauna única en el mundo y de ciudades tan cosmopolitas como Sídney o Melbourne. Y, si lo que te gusta es el deporte, únete a ellos y atrévete a hacer tus pinitos en el surf o a bucear en la barrera de coral más grande del mundo. Pero, teniendo en cuenta que ningún país tiene tantas playas como Australia, deberías descubrir sus paradisiacas islas y sus más de 37.000 km de costa.

Este es un destino con tantas opciones que sólo estarás solo cuando decidas estarlo. ¿Qué más se puede pedir?

elconfidencial

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