Líder supremo de Irán y disturbios que han dejado 21 muertos: “Los enemigos se han unido”

02-01-2018
Aunque Teherán, la capital, se ha visto menos afectada, las autoridades anunciaron este martes 450 detenciones desde el sábado.

Diego Vera | El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, rompió su silencio este martes acusando a los “enemigos” de su país de unirse para dañar al régimen, en el sexto día de un movimiento de protesta sin precedentes desde 2009 marcado por la violencia.

Nueve personas murieron en las últimas horas en el centro Irán, donde los manifestantes intentaron tomar por asalto una comisaría.

En total 21 personas, entre ellas 16 manifestantes, murieron desde el jueves, cuando empezaron en la ciudad de Mashhad (noreste) las protestas contra las dificultades económicas y el poder, que luego se extendieron por todo el país.

En su primera declaración desde el inicio de las protestas, el ayatolá Jamenei aseguró en la televisión oficial que “los enemigos (de Irán) se han unido y están usando todos sus medios, su dinero, sus armas, sus políticas y sus servicios de seguridad para crear problemas para el régimen islámico”.

“El enemigo siempre está buscando una oportunidad
 y cualquier grieta para infiltrarse y golpear a la nación iraní”, añadió.

El presidente estadounidense Donald Trump, que ha hecho de Irán una de sus bestias negras, ha reaccionado ya varias veces a las manifestaciones. En su último tuit este martes aseguró que “el pueblo de Irán está finalmente actuando contra el brutal y corrupto régimen iraní”.

“En lugar de perder el tiempo enviando tuits inútiles e insultantes contra los otros pueblos, (Trump) debería ocuparse de los problemas internos de su país, en particular el asesinato diario de decenas de personas y los millones de hambrientos y sin hogar” en Estados Unidos, le contestó Bahram Ghassemi, un responsable del ministerio de Relaciones Exteriores iraní citado por la prensa.

‘Más duro’ será el castigo

Según la televisión estatal, seis manifestantes murieron en enfrentamientos durante la noche con las fuerzas de seguridad, cuando intentaban tomar por asalto una comisaría en Qahderiyán, en la provincia de Isfahán.

En Jomeini Shahr, una ciudad de la misma región del centro del país, un niño de 11 años murió y su padre resultó herido por disparos de manifestantes cuando pasaban cerca de una protesta.

Por otra parte un miembro de los Guardianes de la Revolución murió y otro resultó herido por disparos de un fusil de caza en Kahriz Sang, en el centro del país. Las autoridades también anunciaron la muerte de un policía por disparos de un arma de caza en Nayafabad.

“No permitiremos de ninguna manera que la inseguridad continúe en Teherán.
 Si continúa los responsables tomarán las decisiones para ponerle fin”, advirtió a los medios iraníes Esmail Kosari, el número dos de la base de los Guardianes de la Revolución, que se ocupa de la seguridad de Teherán.

“Cada día que pasa, el crimen de las personas detenidas es cada vez más grave y su castigo será más duro. No los consideramos como personas que protestan para reclamar sus derechos sino como personas que atacan al régimen”, dijo por su parte el jefe del tribunal revolucionario de Teherán, Musa Ghazanfarabadi, citado por la agencia Tasnim.

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