La teoría más firme sobre el destino del ARA San Juan a dos meses de su pérdida

15-01-2018
A dos meses del último contacto entre el submarino ARA San Juan y las autoridades …

A dos meses del último contacto entre el submarino ARA San Juan y las autoridades en el continente, la búsqueda de la nave desaparecida cuenta con la participación de dos buques argentinos y uno ruso y aún no hay indicios de su paradero, ante lo cual la Armada aclaró que en el operativo “no se escatimaron esfuerzos ni hubo restricciones presupuestarias”.

   Ante la falta de novedades, los familiares de los 44 tripulantes reclaman al Gobierno que destine más recursos para los rastrillajes en el fondo del Mar Argentino.

La corbeta ARA Spiro y el buque ruso Yantar continuaron este fin de semana realizando tareas de barrido y este miércoles volverá a incorporarse al operativo el aviso ARA Islas Malvinas, que el pasado sábado zarpó desde la Base Naval Ushuaia.

Este último buque traslada al ROV (vehículo operado remotamente) ruso Panther Plus, que posee una capacidad de inmersión de hasta 1.000 metros.

Ante ello, los familiares de los submarinistas reclamaron al Gobierno que vuelva a destinar a las naves oceanográficas Austral y Víctor Angelescu, que pertenecen al Servicio de Hidrografía Naval y al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, respectivamente.

Hoy se “actualizará la información del operativo de búsqueda del submarino ARA San Juan”, anticipó un comunicado oficial.

Respecto al pedido de los familiares, aclaró que “las unidades que no se encuentra en el mar son aquellas a las que se le están sometiendo trabajos de mantenimiento y reparaciones para posibilitar su disponibilidad”.

   El submarino ARA San Juan desapareció el pasado 15 de noviembre tras partir de Ushuaia con rumbo al Apostadero Naval de Mar del Plata.

En el trayecto, los tripulantes inform​aron de un desperfecto, posteriormente subsanado, y luego se perdió todo contacto con las autoridades en el continente.

La teoría más firme sobre su destino

Organismos internacionales informaron que en la zona por donde navegaba el submarino se registró “un evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”.

Semanas atrás, el analista acústico Bruce Rule de la Oficina de Inteligencia Naval de los Estados Unidos concluyó que la nave sufrió “el colapso (implosión) del casco de presión” y estimó que sucedió “a una profundidad de 1.275 pies”.

   “La energía liberada por el colapso fue igual a la explosión de 12.500 libras (5.7 toneladas) de TNT a una profundidad de 1.275 pies”.

“Esa energía fue producida por la conversión casi instantánea de energía potencial (presión del mar) a energía cinética, el movimiento del pistón de agua que ingresó al casco de presión de San Juan a una velocidad de aproximadamente 1800 millas por hora“, agregó.

Ante esa información, el especialista afirmó que “aunque la tripulación pudo haber sabido que el colapso era inminente, nunca supieron que estaba ocurriendo”.

“No se ahogaron ni experimentaron dolor. La muerte fue instantánea”, sostuvo Bruce Rule.

PT

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