La fórmula de Héctor Cúper para colocar a Egipto en un Mundial luego de casi 30 años

10-10-2017
   El faro del equipo es el centrocampista del Liverpool Mohamed Salah, de 25 años. Barba poblada, pelo rizado, ojos risueños, y un traspaso en junio de la Roma a los Reds por cerca de 50 millones de euros.

La última vez que Egipto participó en un Mundial de fútbol, en 1990, ni siquiera habían nacido. Los Mohamed Salah, Mahmoud Trezeguet Hassan o Mahmoud Abdel Electricidad Moneim, dirigidos por el argentino Héctor Cúper, serán los rostros de los Faraones en el Mundial de Rusia-2018.

Ágil, rápido y goleador: él firmó el doblete ante Congo el domingo (2-1), con un penal convertido en el tiempo extra desató el éxtasis en el país del norte de África.

“Mohamed Salah es el jugador más importante del equipo”, confirma Khaled Bauomy, conocido cronista deportivo del país, asiduo a los platós de televisión.

“La calidad de la generación actual es equiparable a la de los equipos occidentales”, señala pletórico.

Esta generación ha destacado en los últimos años ante las selecciones del continente africano, como en la Copa de África- 2017, una competición a la que no acudía Egipto desde 2010, y en la que lograron el subcampeonato.

El joven Ramadan Sobhi (20 años), centrocampista ofensivo que milita en el Stoke City, fue uno de los destacados.

Esa Copa de África se dio a conocer también a Mahmoud Hassan (23 años), apodado Trezeguet por su parecido con el antiguo internacional francés, y Mahmoud Abdel Moneim (23 años), apodado Kahraba, que en árabe significa electricidad.

Guiados por el veterano argentino Héctor Cúper, Egipto perdió la final del torneo africano ante Camerún (2-1) en febrero pasado.

Pese a haber devuelto a Egipto al primer plano del fútbol internacional, el veterano técnico argentino ha sido frecuente y duramente criticado, al punto de admitir tras la victoria frente al Congo que debe medicarse para aguantar la presión.

“Tomo medicamentos contra la hipertensión causada por el estrés que sufro debido a las continuas críticas”, reconoció el ex del Lanús, Mallorca o Inter de Milán.

“La vida está llena de estrés, pero el reto de alcanzar el Mundial es lo más estresante a lo que me he enfrentado”, añadió.
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 Jóvenes y veteranos
Pero el combinado del país del Nilo aún no se ha probado ante grandes selecciones mundiales. Codearse con Alemania, España, Brasil “representa un nuevo desafío”, estima Karim Said, conocido analista en la cadena ON Sport y redactor jefe de la página de internet sobre fútbol Yalla Kora.

“Enfrentarse a equipos de esa calidad es totalmente diferente a hacerlo ante equipos africanos”, apunta.
Mientras los jugadores de la generación anterior, los Mohamed Aboutrika y Mohamed Barakat, se conocían a la perfección, al jugar juntos cada semana en el Al Ahly de El Cairo, los futbolistas de la actual generación están dispersos por diferentes equipos de Europa, Egipto o el Golfo.

“El grupo actual no sale de un mismo club, hay una diversidad, no están conjuntados. Y el juego en la selección nacional es completamente al juego en un club donde el contacto es permanente”, explica Karim Said.

Pero la actual selección egipcia cuenta con veteranos capaces de acoplar el engranaje y aportar su experiencia, como el arquero de 44 años Essam el-Hadary, o el defensa de 32 años Ahmed Fathi.
AFP-NA

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