Jelinek en el juicio oral contra Fariña: “Fue una pesadilla en lo sentimental. Gracias a Dios duró sólo dos años”

07-11-2017
   Al ser consultada por el Tribunal Oral, Jelinek dijo que sólo sabía que Fariña tenía una financiera y que el campo de Mendoza era de su esposo, pero que recién se enteró de su tenencia al año de contraer matrimonio.

La modelo Karina Jelinek declaró en el juicio oral que se sigue contra su exesposo Leonardo Fariña que durante los dos años de matrimonio no conoció al empresario Lázaro Báez aunque sí a Fabián Rossi, quien aseguró que “era su asistente”.

La declaración de la modelo fue ante el Tribunal Oral Penal Económico 1, en el marco del juicio oral que se sigue contra Fariña por presunta evasión agravada por la compraventa de un campo en Mendoza.

   Según sostuvo Jelinek, nunca conoció al empresario patagónico ni a sus hijos, pero a quien sí veía seguido junto con su entonces pareja era a Rossi, exmarido de la vedette Iliana Calabro.

“Era su asistente, su mandadero”, precisó al declarar la testigo sobre el rol de Rossi, quien está procesado en otra causa junto a Fariña por el juez federal Sebastián Casanello por presunto lavado de dinero.

   “No teníamos buena comunicación. En dos años me fue cinco veces infiel”, sostuvo la modelo en la sala de juicio ubicada en el subsuelo de los tribunales de Comodoro Py.

Es que el supuesto valijero del empresario de la construcción dijo que compró ese campo en diciembre de 2010 por unos 5 millones de dólares y dos años después lo vendió por 1,8 millones de esa moneda: primero afirmó que el dinero se lo había dado Báez, pero luego se desdijo y aseguró que era de Carlos Molinari, hombre de negocios que también le costeó su boda con la mediática.

Al respecto, la modelo dijo que Molinari era un asiduo visitante en su vivienda y que Federico Elaskar, el exdueño de la financiera SGI vinculada al lavado de dinero de las empresas de Lázaro Báez, era “muy amigo” de su e marido.

Sobre la situación económica de Fariña, recordó que tenía “buenos autos”, que la llevaba a comer a varios lugares y que “nunca” había escuchado hablar del Grupo Austral, propiedad de Báez.

 

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