Gloria Álvarez: “El progre es un sentimental que no razona”

30-03-2017
Álvarez ha ofrecido centenares de conferencias en multitud de países, se ha implicado en diferentes movimientos civiles de ámbito hispanoamericano y ha escrito dos libros.

Por Rafael Núñez Huesca de gaceta.es | Gloria Álvarez se dio a conocer al mundo en un Parlamento Iberoamericano de la Juventud de hace tres años. Su intervención desde la tribuna de oradores se hizo viral por su contundencia, locuacidad, pero sobre todo por el valor de nadar a contracorriente del discurso oficial. Del llamado consenso socialdemócrata que todas las ideologías parecen haber ya asumido.

La politóloga guatemalteca, que se define a sí misma como libertaria, abomina del Estado y del gobierno y teje un discurso tan inédito en España como incorrecto: “El progre te dice que si tu dejas al individuo en libertad el individuo va a ser malo, y va a ser vicioso, y va a tratar mal a sus semejantes, entonces hay que darle el poder al gobierno. Pero en el gobierno también hay individuos. ¿Por qué esa idea de que el gobernante es un arcángel caído del cielo que se va a portar bien versus el individuo en sociedad que es un maldito desgraciado? ¡No!”

Por estos días presenta en españa ‘Cómo hablar con un progre’, un texto que desmonta “con humor pero con rigor” los mitos de la socialdemocracia.

-¿De dónde viene la superioridad moral de la izquierda?, ¿cuánto hay de actitud en ellos y cuánto de cesión de la derecha?

Por una lado viene por la idea de Marx de superhombre, que nunca explicó cómo iba a surgir, pero era un superhombre que no iba a tener intereses personales, que no iba a ser egoísta, que incluso iba a sacrificarse por el bien de la sociedad y que iba a despojarse de sí mismo. Y de ahí viene esa pretendida superioridad. 
Aunque la derecha también tiene cierta superioridad moral con un conservadurismo que en América Latina se sostiene con ese linaje que hay entre cristianismo y moralidad. Existe esa superioridad moral por una doctrina religiosa, por la homofobia, la xenofobia, el racismo, un rechazo a legalizar las drogas, o el aborto. Creo que los liberales no supieron dar una batalla moral, y tal y como lo predijo Hayek, si no se defiende la libertad más allá de sus beneficios económicos, el progre empieza a ganar espacios.

 

-Criticás mucho a la izquierda, incluso dedicás un libro entero a criticarla y a hacerle la caricatura, pero ¿eres de derechas?

No. Mi ideología es libertaria, que se basa en la libertad de mercado absoluta, limitando el gobierno a la seguridad y a la justicia, al objeto de garantizar los derechos individuales. Los libertarios defendemos, sobre todo, la libertad individual. Y aquí chocamos con una derecha conservadora que se opone a cosas que los libertarios no nos oponemos, como por ejemplo, la legalización de las drogas, del aborto, la libertad de los homosexuales para casarse o para tener hijos.

-Pero los liberales y los conservadores habéis ido de la mano en muchas ocasiones. 

Desgraciadamente los liberales, por una falta de pragmatismo, se aliaron con derechas corruptas que sólo fomentaron un capitalismo de amiguetes.

-Hablabas del rechazo de la derecha al aborto, ¿qué opinas tú cómo libertaria del aborto?

Como libertaria, tú eres libre siempre que te hagas cargo de las consecuencias de tus actos. Y si fuiste libre para tener relaciones sexuales y una de las consecuencias es un hijo, deberías hacerte responsable del mismo. Pero también, como libertaria, entiendo que no todas las mujeres deben tener mi mismo código moral ni ético. Porque ser libertario también es el respeto irrestricto de cada cual. Y si va a haber mujeres que decidan interrumpir un embarazo, en mi punto de vista prefiero que sea legal, aunque no sea mi opción personal. Porque la alternativa son abortos clandestinos.

-O el no-aborto. 

Ya, pero eso no existe, porque que algo sea ilegal no quiere decir que vaya a dejar de existir. En Guatemala, por ejemplo, hay 21.000 abortos clandestinos, que son hechos con condiciones lamentables.

-El concepto “libertario”, ¿no es un anglicismo?, ¿en España no se traduciría por liberal?, ¿o es que hay diferencias ideológicas?

El liberalismo es una doctrina que recoge pensadores de todas las épocas, desde Sun Tzu hasta Bastiat, pasando por Hayek y Mises ¿Cuál es la diferencia? En EEUU, en el contexto de izquierda y derecha, tras la II GM, los republicanos se quedan defendiendo el conservadurismo moral mientras que los demócratas, cuando empiezan las luchas sociales como los derechos civiles para los negros, como Martin Luther King, el feminismo o el movimiento hippie, se adjudican ellos esa modernidad diferenciándose así del conservadurismo republicano, y es así que empiezan a usar la palabra “liberal”. Tanto es así que en México y otros países de América Latina la izquierda empieza a llamarse liberal, por esa influencia que tenemos de EEUU. Por eso a mi no me gusta llamarme liberal. No quiero que me confundan con un demócrata, y por tanto  con un socialista. Y el movimiento “libertarian” surge en EEUU en los años 70 con un grupo de gente que dice que que los demócratas se hayan adjudicado libertades individuales no quiere decir que no haya una opción que defienda las libertades económicas e individuales. Y por eso a mi me gusta usar la palabra libertario, que a pesar de ser un anglicismo, está ya reconocida.

-El sentimentalismo ¿Cuánto hay de sentimentalismo en el marco ideológico que han dibujado los progres?

¡Mucho, mucho! Es lo que Daniel Kahneman describe como el Sistema 1 o Sistema Sentimental. El repudio y el rechazo a la injusticia es lo que lleva al progre a soluciones inmediatas que no razona. Nunca utilizan el método socrático de preguntarse el por qué y el para qué. Si se lo preguntaran, obligatoriamente estudiarían economía, estudiarían Historia, y se darían cuenta de que “redistribuir la riqueza”, como ellos dicen, no funciona.
El sentimentalismo no viene acompañado de un pensamiento racional. Porque a todo adolescente le indigna la pobreza. A todo ser humano. Por eso los mejores liberales fueron antes socialistas. Mises fue socialista, Hayek fue socialista, Vargas Llosa fue socialista, pero fueron intelectualmente honestos y estudiaron economía y se dieron cuenta de que la solución no puede ser repartir todo y que el Estado se encargue.

-Hay un totum revolutum en la ideología progre, según tú misma describes, entre ecologismo, pacifismo, feminismo… ¿cómo se interconectan todas estas ideologías y por qué?

Son banderas que el progre agarra porque, ¿quién se va a oponer a esto? El problema es que se levantan estas banderas, no para reivindicar los derechos individuales sino para poner unos grupos encima de otros. Es la luchas de clases. Porque al fin y al cabo es posicionar a ciertos grupos por encima de otros cendiéndoles privilegios que de otra manera no tendrían. Por ejemplo, el indigenismo, que es decir que ciertos individuos, por el color de su piel y sus genes, tienen derecho a ostentar en la sociedad una posición de poder y privilegios. Cuando ese argumento genético lo usaba Hitler para defender a los arios, el progre se levanta y dice ¡nazi, fachai!, pero cuando los grupos genéticos privilegiados son más morenitos, entonces el progre aplaude.
Respecto del feminismo el progre se levanta para pedir que la mujer tenga privilegios, a lo cual yo me opongo. Porque para elegir un político yo no miro los genitales, miro sus ideas, el paquete fisiológico en el que viene envuelto da igual. Sin embargo, el mismo progre que levanta la bandera feminista se queda callado cuando culturas indígenas se presentan altamente machistas y le niegan la escuela a la mujer; o cuando las culturas musulmanas tratan a la mujer como a un inferior.

-Me interesa esta comparación que hacías entre los arios, bandera racial del nazimo, y las mujeres o los indígenas: los arios nunca estuvieron perseguidos y los mujeres y los indígenas sí lo han estado en el pasado. Quizá lo que procura hacer la izquierda sea compensar esa persecución. 

Yo no estoy a favor de las discriminaciones positivas. Lo que te da la respuesta a eso es el respeto irrestricto al individuo como la minoría más pequeña que hay, independientemente de la genética o el género que se ese individuo tenga. La razón por la cual la mujer, los indígenas, los homosexuales se dejan seducir por la agenda progre es porque no conocen la filosofía de la libertad, que nos dice que todo individuo tiene sus derechos garantizados. Punto. No hay gobierno ni mayoría que pueda venirlos a aplastar. Pero falta de liberales que den a conocer esta filosofía, estas minorías aplastadas se van a dejar seducir por lo que haya en el mercado político.

-Entonces, con qué partido político te identificarías en España ¿Conoces Ciudadanos?

Sí, pero para mi Ciudadanos es programa sociales e injerencia del Estado en la economía, al igual que el PP. Porque esta derecha que en teoría debería defender el libre mercado, y lo mismo sirve para América Latina, lo único que ha fomentado es un capitalismo de amigos. Y nunca han han reducido el tamaño del gobierno, hablan de programas sociales, regalan bolsas y hacen populismo. Creo que hay en España un partido liberal-libertario, pero no sé si se presenta a elecciones.

-Se llama Partido por la Libertad Individual. En cualquier caso, ¿no hay ningún partido en Europa o América que satisfaga tus tesis ideológicas?

Mira, yo sé de algunos partidos. Por ejemplo el partido de Daniel Raisbeck en Colombia, que se presentó para ser alcalde de Bogotá y no ganó; en Guatemala está el Partido Liberal Guatemalteco, aunque tampoco se ha presentado a elecciones. En realidad, esto apenas está empezando a arrancar. Son liberales que ya no se siente cómodos con la derecha y que están tratando de hacer proyectos políticos propios, pero aún no ha llegado el momento de verlos fuertes. Ahora bien, es muy interesante el papel del Partido Libertario de EEUU, que tuvo un protagonismo nunca antes visto, y esto es consecuencia del fracaso de la izquierda y la derecha.

-Y en Europa, ¿no hay ningún partido que recoja estas actitudes estrictamente libertarias?

No lo sé. En Europa del Este sí existen algunas expresiones, pero no te sabría concretar. En los países postcomunistas sí suelen haber iniciativas de este tipo. Hungría, República Checa, Estonia… sí hay movimientos de este tipo, pero no sé si hay partidos políticos que recojan este sentir.

-Hablabas antes de que la Justicia y la Defensa deberían estar garantizadas por el Estado. ¿Es lo único que debería estar garantizada por el Estado?

Yo creo que si la vida, la libertad y la propiedad privada están garantizadas, el propio individuo podrá satisfacer todas las necesidades que le puedan surgir. En Guatemala, en el momento que un núcleo familiar tiene suficientes ingresos inmediatamente mete a sus hijos en una escuela privada. La tendencia lógica, viendo eso o viendo la migración a EEUU es que la gente busca aprender a pescar y no que le den el pescado. Entonces, en igualdad de derecho y cuando hay un respeto irrestricto por la ley, esos individuos pueden ser autónomos y crecer. Lo que pasa en mi país, por ejemplo, es que hay 14 muertes violentas diarias, un robo cada seis minutos. De modo que si el individuo que intenta caminar lo privas de su vida o de su propiedad privada, entonces pedirá ayuda al Estado. Entonces no hay prioridades claras. Los gobierno latinoamericanos hacen demasiado de lo que no tienen que hacer y muy poco de lo que deberían de hacer.

-Entonces, ¿qué salidas les quedan a las personas castigadas socialmente que quieran acceder, por ejemplo a la Escuela o la Sanidad?

Hay alternativas en la caridad voluntaria. En Guatemala el sistema sanitario es un desastre, pero tenemos, gracias a individuos solidarios, un hospital para tratar el cáncer en la niñez, la Liga del Corazón, la Liga para la diabetes, la Liga para enfermedades pulmonares. Todo esto se financian por aportes individuales y resultan mucho más efectivos que la alternativa estatal.

-Entonces, bajo tu punto de vista, ¿habría que fiar la Educación y la Sanidad a la buena voluntad de la sociedad?

Sí.

-Pero eso no garantiza la Sanidad y la Educación. 

Ya, pero es que en la vida no hay garantías. Y la verdad es que dentro de un sistema de libre mercado el que quiera ser vago será vago y el que no quiera estudiar no estudiará.

-¿Y el que quiere y no puede?, ¿no le damos las herramientas para que lo haga?

Pero, ¿por qué razones no puede? Porque si alguien quiere estudiar en el Siglo XXI tiene, por ejemplo, la herramienta de Internet para tener acceso a toda la información de la Humanidad. Pero cuando tú dices que quiere y no puede, ¿por qué no puede? Porque no tiene acceso a Internet. ¿Por qué no tiene acceso a Internet? Porque no tiene electricidad en su aldea. ¿Por qué no tiene electricidad en su aldea?… Entonces mi propuesta es ir a la raíz del problema ¿Cuál es la verdadera razón de por qué no puede estudiar?

-Pero hasta que detectamos la raíz e implementamos un sistema que pueda satisfacer a esas clases castigadas, ese niño, esas generaciones, no van a poder estudiar. 

Sí. Y es por eso que la gente termina eligiendo populistas de corto plazo. Y es así como vamos parcheando porque siempre queremos postergar lo que en realidad hay que hacer. En el caso de América Latina, cuando hemos dejado la Educación en manos exclusivamente del Estado, lo que hace el Estado es adoctrinar, y encima lo hace con un resentimiento, enseña a admirar personajes como el Ché Guevara, para gritar exigencias de derechos pero nunca obligaciones. Y por otra parte veo gente que se larga de nuestros países a EEUU, no a que les den cosas gratis sino a que les dejen trabajar.

-Dedicas un libro a criticar el progresismo y la izquierda. Dime algo positivo de la izquierda. 

(Piensa) Creo que es positivo que hayan sacado de su zona de confort a quienes defendemos la libertad, porque eso hace el debate más inteligente.

-Pero eso no es una virtud del progresismo, es una consecuencia que viene bien a los liberales. Seguro que hay algo bueno en esta gente, no pueden hacerlo todo mal.

Su genuina indignación por la injusticia.

-¿Es genuina? Es decir, ¿se la creen?

Yo creo que en un punto sí. Pero en el momento en que después ya no cuestionan la raíz de la injusticia, entonces ya no puede ser genuino. Cuando dejas de ser intelectualmente honesto con lo que la realidad te está mostrando, entonces pierdes esa parte genuina. Por hablar de un procree concreto: cuando el Ché Guevara hizo todo el recorrido en motocicleta y vio a los indígenas explotados por las minas, por esto y por lo otro, por su falta de estudio económico, le adjudicó a un libre mercado, inexistente en América Latina, los problemas que vio. Y ahí su indignación era genuina. Pero si él hubiera ido más allá se hubiera dado cuenta que la razón de esa explotación era el capitalismo de amigos. En definitiva, esa indignación y la energía que le ponen a denunciar causas sociales me parece positivo.

-¿Por qué después del Ché Guevara, de los fusilamientos, de Cuba, de Venezuela, de la URSS, de la caída del Muro… el discurso sigue teniendo éxito?

Porque nunca es culpa del discurso, siempre es culpa de su mala aplicación. El éxito de la izquierda es decir que la receta es perfecta, el problema es que el personaje que la aplica la distorsiona por el camino. La culpa no es del comunismo, la culpa es que Castro se corrompió. La culpa no es del socialismo, la culpa es que Chávez se murió antes de tiempo. La culpa no es del socialismo, la culpa es que Dilma Rousseff y Lula da Silva se dejaron seducir por Odebrecht. De modo que cuando no culpas a la receta, aunque se cumpla paso por paso, y culpas al ejecutor de la receta, entonces siempre hay cabida para que aparezca un nuevo ejecutor con el que, ¡ahora sí, con este nuevo mesías va a funcionar!

-Decías en la anterior pregunta que cuando el Ché Gevara recorría Hispanoamérica no veía libre mercado, veía capitalismo de amiguetes. Esto es, acabas de caer en el discurso que denuncias. La receta de aquél libre mercado que vio el Ché era correcta… pero estaba mal aplicada, y por eso se convirtió en un capitalismo de amiguetes.

No, porque la diferencia es que el libre mercado te da una receta. Por ejemplo, yo hice el test con el consenso de Washington, que fue una reunión celebrada nada más caer el Muro de Berlín con los recién electos gobiernos de derecha de América Latina y eran diez condiciones o puntos. Supuestamente el consenso de Washington fue la sala de partos del neoliberalismo salvaje culpable de todos nuestros males. Cuando yo me acerco a ver el resultado intelectual de aquél consenso de Washington, y por ejemplo en el caso de de Guatemala o de otros muchos países de América Latina, de diez condiciones, dejaron de aplicarse nueve. Y la única que se aplicó se aplicó mal, que fue el tema de las privatizaciones. 
El consenso de Washington recetaba disciplina presupuestaria, que más personas pagaran impuestos y que todas pagaran menos, que hubiera libre tipo de cambio, que se bajaran los aranceles… una serie de puntos que en la mayoría de países de América Latina no se aplicaron. Entonces, cuando tu de una recetas no aplicas los pasos y aún así culpas a la receta, algo estamos haciendo mal. Y al revés, cuando tú aplicas todos los pasos de la receta del socialismo del siglo XXI y culpas de su fracaso a su ejecutor y no a la receta, algo estamos haciendo mal.

-Entonces dime un ejemplo de liberalismo donde se haya aplicado bien la receta, un país en el que el ejecutor haya sido fiel a esa receta liberal. 

En la República Checa, tras la caída del Muro de Berlín, se produjo un proceso bien interesante. Al igual que en Estonia. O Suecia, y su ejemplo de cómo tras un socialismo colapsado en los años 90 se reintentó para darle cabida a la libertad de mercado.

-Has hablado bien de Donald Trump. ¿Cómo es posible que una libertaria hable bien de alguien que busca recuperar los aranceles y castigar el intercambio comercial internacional?

Yo lo único positivo que le veo a Donald Trump, por el momento, pues a un presidente hay que juzgarlo a medida que vaya tomando decisiones, es en el tema de quitarle el poder absoluto y abusivo que se ha ganado el Gobierno Federal. Y lo veo positivo porque la Constitución americana defiende que haya un gobierno limitado y que el individuo sea respetado en sus derechos de vida, libertad y búsqueda de la felicidad. Eso me parece muy positivo. El deslegislar. El quitar un exceso de regulaciones burocráticas que llevaron a un colapso de sistema del Gobierno Federal. Porque con una deuda de veinte trillones de dólares no se puede decir que sea un éxito. Yo creo que si los padres fundadores de EEUU se despertaran y vieran lo que está ocurriendo dirían: “de nada sirvió la Constitución que hicimos porque el Gobierno Federal es monstruoso”. Ahora, eso no quiere decir que yo aplauda todo lo que dice Trump. Donald Trump usa un discurso populista básico que es dividir a la sociedad con odio y buscar un anti-pueblo que sea el culpable de todos los males, ya sean los mexicanos, los árabes.

 

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