El inaceptable costo humano del café

09-08-2017
Cuando un consumidor disfruta un café en Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur o en cualquier otro país desarrollado no sospecha que el beneficio neto para los productores de café es menos de un centavo de dólar del precio que el pagó por su taza, usualmente entre 1.50 y 3.50 dólares. 

 

Por Fernando Morales de la Cruz, de Café for Change | Muchas de las empresas de café, en contubernio con ONG e instituciones de ‘desarrollo’ de los países del norte: GIZ, USAID, SDA, UK AID, Cooperación Española, etc. engañan al consumidor haciéndole creer que su café es ético, justo y sostenible.

La verdad es que el ‘Comercio Justo’ no es justo.   En el lado agrícola de la industria del café lo único verdaderamente sostenible son la pobreza y el trabajo infantil. La ‘ayuda al desarrollo’ en café es insignificante, especialmente cuando comparada con los miles de millones de dólares que los países ‘donantes’ dejan de pagar a los países productores y con los que perciben en impuestos. Alemania, el mayor importador, tostador, consumidor y exportador de café en Europa, recaudó más de 50,000 millones de euros en impuesto de café desde 1950.

El modelo de negocios de la industria mundial del café es neocolonial concentra las utilidades, el valor agregado y también la mayoría de impuestos en los países desarrollados, perpetuando la pobreza y el costo humano en los países que producen el café.

En el Convenio Internacional del Café (CIC) de 1983 representantes de los países productores y compradores acordaron un precio mínimo de 1.20 dólares por libra y máximo de 1.40 dólares. Esa franja de precios del CIC de 1983 ajustada a la inflación debería ser hoy entre 2.95 y 3.44 dólares por libra, pero la realidad es que el precio del café ahora es de 1.40 dólares por libra.

Además, el poder de compra de US$1.40 hoy equivale a tan sólo US$0.57 de 1983. Compensar a las comunidades productoras de café con 10CtvsPorTaza, con valor compartido transparente, no es un acto de caridad, es un acto de justicia

Este precio no refleja ni la realidad del mercado, ni el costo de producción y mucho menos el valor del grano para la muy exitosa industria cafetera, la cual genera anualmente decenas de miles de millones de dólares de utilidades e impuestos en los países desarrollados.

Los precios pagados a los productores de café se han dividido a la baja mientras los precios pagados por los consumidores por cada taza de café se han multiplicado al alza. Esto mantiene a decenas de millones de personas en situación de pobreza extrema, destruye la vida de decenas de millones de niñas y niños. Más de 25 millones de familias viven de la producción de café en todo el mundo.

El reportaje documental Cosecha de Miseria, Telemundo 2016, de los periodistas John Carlos Frey y Mónica Villamizar, refleja la cruel realidad de millones de trabajadores que cosechan café y el abundante trabajo infantil en el que algunos se atreven a llamar café ‘certificado’ o ‘ético’.

La injusticia en la industria del café, que incluye los mal llamados ‘estándares’ de ‘sostenibilidad’, requiere como solución un nuevo modelo de negocios transparente en el que los consumidores compensen directamente a los productores, trabajadores del campo y brinden a sus familias y especialmente a sus hijos el bienestar social que merecen, debido a que cada taza que vende la industria del café es fruto del arduo trabajo de las comunidades cafeteras donde abunda la miseria.

Por ello en CAFE FOR CHANGE trabajamos para implementar We Share, un sistema transparente de valor compartido con compensación de por los menos 10 centavos por taza de café, té y cacao vendida en los países desarrollados, para erradicar el hambre, la pobreza extrema y el trabajo infantil en las regiones productoras.

Todas las niñas y niños de las regiones cafeteras deben tener acceso a la escuela secundaria y todos los trabajadores merecen salarios dignos de costo de vida. Seguramente Amal Clooney, esposa de George Clooney, prominente abogada y defensora de los Derechos Humanos, estará de acuerdo conmigo, aunque el modelo de negocios de ‘valor compartido’ poco transparente de los ‘jefes’ de George sea neocolonial y perjudique a millones de niños que no tienen a alguien como Amal abogando por ellos. Compensar a las comunidades productoras de café con 10CtvsPorTaza, con valor compartido transparente, no es un acto de caridad, es un acto de justicia. George: Quedo a la espera de que compartas por lo menos 10CtvsPorTaza.

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