El auge del robo a policías | El precio de las armas en el mercado negro argentino

11-03-2018
La modalidad de robarle armas a los policías de las distintas fuerzas creció en los últimos tiempos y las mismas se venden por lo menos al doble de su valor en el mercado clandestino, donde los principales compradores son los narcos para proveer a sus "soldaditos".


En las últimas semanas se dieron varios casos de uniformados a los que los asaltantes balearon y hasta asesinaron solo por el hecho de sustraerles la pistola, como objetivo principal, y por ganarse el “respeto” del mundo delictivo, como meta secundaria.

Según pudo averiguar NA, una pistola Bersa Thunder 9 milímetros, provista en gran parte al personal de la Policía Federal más nuevo, cuesta unos 15 mil pesos promedio, mientras que en forma ilegal se paga entre 25 mil y 40 mil pesos.

“En el caso de las armas ocurre a la inversa que con otro tipo de objetos o mercadería, porque sale más cara, debido a que en el mercado ‘negro’ se puede obtener sin tener portación de legítimo usuario y en muchos casos le liman la numeración”, precisó un sargento de la Policía Federal que evitó dar su nombre por temor a represalias en la fuerza.

Los uniformados de la Federal, ya sea los que se quedaron y los que fueron traspasados a la órbita de la Ciudad usan la Bersa Thunder, los más nuevos, y la Browning, los más viejos, -nunca se las cambiaron salvo a aquellos que tras mantener algún tiroteo les dieron a elegir seguir con la misma o cambiarse con los más nuevos-.

Pero también se venden armas robadas de hogares. Así una escopeta de caza ´puede venderse en siete mil pesos y un 32 o 38 de uso civil puede alcanzar los diez mil pesos según su estado.

   En tanto, los efectivos que estaban en la ya desaparecida Metropolitana utilizaban las Pietro Beretta PX4 Storm, por lo que al crearse la Policía de la Ciudad cada uno quedó con sus armas.

Por su parte, los uniformados de las distintas Policías Locales -últimamente blanco preferido de los ladrones en la Provincia- y de la Bonaerense también usan la Bersa Thunder 9 milímetros, mientras que los Federales que se desempeñan en la custodia Presidencial y en Vicepresidencia tienen las pistolas Pietro Beretta M9.

   Muchas ofertas en el mercado clandestino
Los compradores de esas armas en el mercado “negro” son casi en su totalidad personas que no poseen portación de legítimo usuario, pero en su mayoría son delincuentes o narcotraficantes que aprovechan la impunidad para utilizarlas con la numeración suprimida, más allá del “valor” que cobra en la jerga delictiva por haber sido robada a un policía.

   Hay asaltantes que deciden comprarlas para ir a cometer diferentes tipos de robo (salideras bancarias, “entraderas”, “piratería del asfalto” o bajo la modalidad de “motochorros”).

Sin embargo, un comisario que se desempeña en Drogas de la Policía Federal reveló a Noticias Argentinas que “los mayores compradores de estas pistolas son narcos que buscan armar a sus ‘soldaditos’, chicos de entre 12 y 17 años que se encargan de custodiar el ‘búnker'”.

“Los narcos no depositan todo el cargamento de droga en un solo lugar, sino que lo distribuyen en distintas casas de la zona y generalmente piden esa función a mujeres con hijos pequeños. De esa forma, cuando hay un allanamiento, la fuerza a cargo del mismo no se lleva la totalidad de la mercancía, sino apenas una parte.  Así, el narco no pierde todo el cargamento”, detalló.

La fuente consultada agregó que a las mujeres que les “guardan” la droga “les pagan 500 o 1.000 pesos por día, lo que genera que en semanas tenga en su poder una importante suma de dinero”.

“El narco controla que esas personas no se descontrolen y salgan a comprar de todo, porque eso levantaría sospechas y saben que si caen ellas, el narco también caerá preso tarde o temprano.

Es por eso que esas mujeres no guardan plata en el banco ni hacen compras exorbitantes, porque de ser así levantarían muchísimas sospechas de los investigadores y a la vez correría serio riesgo su vida a manos del narco”, sostuvo la fuente consultada.

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