Confianza en Sanz y poca tolerancia a Carrió en el PRO | Cada uno con su estilo en Cambiemos se rearman para enfrentar las legislativas 2017

04-10-2016
Participarán los fundadores de la coalición, el presidente Mauricio Macri por el PRO, la diputada Elisa Carrió por la Coalición Cívica y el dirigente Ernesto Sanz por la UCR

sanz macri lilita

Mariano Mitre | El PRO, la UCR y Coalición Cívica-ARI (CC-ARI) relanzan la Mesa Nacional de Cambiemos, en la que el presidente Mauricio Macri intentará contener institucionalmente a Elisa Carrió y renovar la confianza depositada en Ernesto Sanz, uno de sus principales asesores políticos.

De esta manera se buscará relanzar la alianza gobernante en medio de los ruidos internos que provoca la cada vez más aceitada relación del macrismo con sectores del peronismo, cuando ya empieza a despuntar el proceso electoral para el 2017.

Por otra parte, la decisión de Macri de “juntarse” apunta bajar la poca tolerancia de importantes sectores internos de su partido a la cada vez más crítica Elisa Carrió que pega directamente en la línea de flotación y apunta directamente al liderazgo del presidente.

La frase disparada desde el oficialismo: “Un gesto de contención hacia sus aliados” esconde el desprecio de un sector importante del PRO por aparecer en las noticias mezclado a temas de política partidaria, pero lo cierto es que no tanto en el caso de la CC-ARI que carece de estructura real, en la UCR pwersiste el malestar por haber quedado marginados del reparto de cargos de gestión tanto en provincia de Buenos Aires como a nivel Nacional.

La Mesa Nacional del sector tiene 25 miembros y su nueva puesta en marcha se alinea a la normalización del PRO bonaerense que eligió a María Eugenia Vidal como su presidente  y la recuperación, también de un espacio de diálogo entre los 400 intendentes de Cambiemos que se reunieron días pasados.

Tanto en la Coalición Cívica, como en el radicalismo descreen de las promesas ya que como observan en Buenos Aires, la gobernadora Vidal privilegió el mantenimiento de estructuras de gobierno de Daniel Scioli y la incorporación de funcionarios provenientes del Frente Renovador, y a nivel nacional la cosecha de cargos ha sido muy pobre.

Además a los aliados, principalmente a Carrió, les cuesta entender y aceptar la idea de que, con minoría en ambas cámaras legislativas nacionales, al Gobierno no le quedan muchas alternativas por fuera de negociar con el justicialismo en todas sus variantes, particularmente con los gobernadores de provincias como Córdoba, Salta, La Rioja, Tucumán y Catamarca.

Las pretendidas impugnaciones “morales” de Elisa Carrió suenan huecas para la estructura gobernante cada vez que es necesario construir las mayorías parlamentarias. Por otra parte se sabe que la principal preocupación de Carrió es que como en 2015 “la manden a la interna” lo cual complicaría su reelección como diputada.

Más pragmáticos, los radicales -algunos de ellos con funciones en el gobierno nacional- buscan defender su peso territorial con la ilusión de sumar gobernaciones e intendencias en el 2019.

El macrismo no piensa abandonar sus buenas relaciones con los gobernadores, algo que le garantiza cierta estabilidad parlamentaria, pero tampoco está dispuesto a ensanchar una fisura entre los socios de Cambiemos, máxime con los tiempos electorales que se avecinan.

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