Así es como tu cuerpo se encarga de buscarte la pareja ideal sin que lo sepas

Simplificando todos estas sesudas investigaciones, va a ser verdad eso de que los polos opuestos se atraen. Solo que no hay que fijarse en el carácter ni en el físico ni en todas esas tonterías. El secreto está en el interior: en  el mismo centro de tu sistema inmunitario.